Año 2017 de nuestra era.
Tras nefastas acciones políticas de la Izmierda nuestra patria vive inmersa en una guerra civil. Todo lo que antaño fuese digno de amar en nuestra convulsa nación ha quedado reducido a cenizas, dejando paso a un nuevo periodo en nuestra ibérica historia: MAZP MAX
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14 de enero de 2008

Capítulo 19 - Dos hombres del MAZP

El soldado Psoeterrorista corría tanto como su pierna herida le permitía y esto, al parecer, no era suficiente para dejar atrás al enemigo progresista. Corría hacia el puesto de vigía como potro desbocado que no sabe a donde va, y sólo un impacto de bala certero lo pararía, que por otro lado, el mismo le rogaba a Dios que aquello no ocurriera y lograra sortear a la parca una vez más. Intentó la comunicación por radio de nuevo, pero no muy convencido de que alguien le fuera a contestar.

_Aquí Psoeterrorista, contesta Katzelian... _ No se oyeron más que los gritos de los progresoldados, sus pasos y los silbidos de las balas que llevaban ya unos minutos acompañándolo_ Tengo un jodido ejército a mis espaldas Katzelian, ¡si me matan juró que mi fantasma te atormentará de tal modo, que a mi lado el fantasma del padre de Hamlet parecería un muñeco de José Luis Moreno! ¡Katzelian!

Esta vez una bala pasó rozándole el rostro y fue a impactar contra el tronco de un abeto con lo que trozos y virutas de la corteza le salpicaron. La cosa se ponía fea de verdad. Esquivaba los delgados troncos de jóvenes pinos carrascos y abetos a la par que sentía el aliento del enemigo sobre su nuca, intentado divisar en el terreno que ya estaba cerca del puesto de montaña del MAZP. Y una vez allí qué... Sin su compañero en alerta lo más probable es que terminaran ambos con una bala entre ceja y ceja, no sin antes haberles propinado la oportuna tanda de preguntas aderezadas con unas cuántas ostias, y no precisamente de las que consagran. Y hablando de ostias, a nuestro amigo sólo le quedaba rezar y encomendarse a un santo. Estaba precisamente preguntándose cuál sería el santo más idóneo cuándo se golpeó la cabeza con una de las ramas que trataba de esquivar mientras corría, cayendo de espaldas en el mullido pero helado polvo blanco.

Tardó unos segundos en percatarse de dónde se encontraba, quién era, que hacía allí y por qué no tenía un BMW 320 _ como cada mañana de su vida_ y se dio cuenta de que se encontraba en el claro que precedía la entrada a la cabaña. Lo había conseguido. Había conseguido llegar a la cabaña con vida y... bueno... traer consigo a unos cincuenta progresoldados sedientos de sangre pero en fin, no seamos caprichosos: el que algo quiere algo le cuesta. Además, ¿no se quejaba su compañero de la monotonía de aquella cordillera?

_ Vas a flipar Katzelian..._ se dijo para sí mismo, mientras corría hacia la cabaña más cercana, la despensa, al tiempo que llamaba a su compañero por su nombre de pila_ ¡KAAAAAAAT! ¡Saca tu culo de dónde estes! ¡He venido con unos amigos!

De repente, entre los árboles salió un progresoldado que no parecía estar muy seguro de a donde había llegado. Psoeterrorista que aún sostenía su pistola en la mano derecha, apuntó tranquilamente a algún punto mortal de aquel desgraciado y tras el golpe de índice, el clon se derrumbó como un tronco sobre la nieve, tiñéndola de un rojo carmesí.

_ Katzelian, ¿donde huevos te metes? _ volvió a gritar pero su compañero no parecía estar allí. ¡Oh, santo Dios! ¿Y si los progresoldados ya habían estado allí mientras Psoeterrorista había estado fuera? ¿Y si habían capturado a Katzelian? O peor aún, ¿y si lo habían torturado obligándole a ver reposiciones del extinto programa de TV “La Noria”? ¿O un mix de los mejores discursos de Zapatero, una de las últimas suscripciones del diario EL PAÍS? Si había sucumbido ante semejantes malas artes no era de cobardes, ni débiles, era ante todo comprensible ya que hay que tener estómago para soportar eso.

En las pruebas psicológicas a las que eran sometidos los soldados del MAZP, una de ellas consistía en permanecer amordazado en un zulo acompañado de una televisión y un reproductor de video, la prueba consistía en permanecer el mayor tiempo posible viendo un video de índole giliprogre sin revelar la consigna que le entregaban a uno antes de comenzar dicha prueba, o peor aún antes de enloquecer. Los videos solían cambiar de una promoción a otra. En los últimos años el record en aquella prueba lo ostentaba un soldado que estuvo más de diez minutos enfrentándose a un video de Sonsóles interpretando la nana que Zapatero solía escuchar antes de que Pepiño Blanco lo arropase en su cama. Sin duda le encantaba... La nana, claro está o eso se cree... En fin, como decía este soldado logró permanecer, psicológicamente entero, durante algo más de diez minutos, y eso que el valiente era sordo. Sin duda sus ojos le jugaron una mala pasada ya que como reza el refrán: La carne de progre no es transparente. Finalmente dio no apto en las pruebas, ya que se volvió como una cabra, debido a los diez minutos en los que estuvo expuesto a la radiación de las carnes de Sonsoles. Los más viejos del lugar dicen que aquel pobre hombre regenta ahora la cantina del Cuartel General del MAZP _sito en Cartagena, Murcia_ dónde las malas lenguas aseguran que se cree el mismísimo Zapatero, alegando que es el salvador del pueblo ibérico, bailando al ritmo del himno de Riego, con coreografía propia... Pero bueno, ese es otro tema del que ya hablaremos en otro momento en el que no intenten matar a dos de nuestros soldados del MAZP.

Mientras Psoeterrorista cargaba su pistola guarecido detrás de la endeble, quejumbrosa y podrida valla de madera que acotaba el porche de la cabaña, varios progresoldados salieron de entre los árboles disparando ráfagas con sus rifles de asalto al tun tun. Se iban reagrupando en la nieve, acostados panza abajo y disparando a diestro y siniestro. Aún no habían localizado a Psoeterrorista pero ellos disparaban por si acaso le atinaban sin tener en cuenta el gasto de munición, porque así eran los progresoldados bobalicones, agresivos y sobretodo patanes.

Ya se contaba una docena de enemigos cuando Psoeterrorista agarró una granada de su cinto. La sujeto fuertemente en su mano, se la llevó a la boca para arrancar la anilla con los dientes, como en la películas de Rambo, pero los empastes se lo impidieron provocándole unos escalofríos tremendos al contacto con la anilla metálica.

_¡Ayyy! ¡Me cago en diez!_ Agarró la anilla con los dedos y, ahora sí, tiró con fuerza y sin contemplación.

La lanzó con todas sus fuerzas al núcleo de los desgraciados giliprogres. La detonación no se hizo esperar, cuatro de aquellos desvergonzados salieron volando por los aires, matándolos en el acto. La metralla alcanzó a los demás que se encontraban cerca de los muertos, que yacían sobre el terreno profiriendo alaridos mientras se agarraban distintas partes del cuerpo.

La jugada había salido a pedir de boca, pero ahora nuestro soldado había sido localizado y varios progresoldados se dirigían hacia él. Y empezó un nuevo tiroteo, ahora más igualado al saber ambas partes donde fijar el blanco, aunque por otro lado el soldado del MAZP seguía estando en minoría y se desangraba por momentos.

Había perdido mucha sangre y aunque era un tipo fuerte, las fuerzas empezaban a flaquear. Apoyado sobre su única pierna buena levantó el arma apuntando hacia sus perseguidores. Quiso fijar el blanco pero veía borroso y se mareaba. Disparó. Y falló...

_Upsss, algo me dice que estoy más muerto que los piojos del bigote de Garrido...

Y al soldado no le faltaba razón, había llegado hasta allí con vida perseguido por decenas de progresoldados, se había llevado por delante a bastantes, pero ahora estaba a punto de desangrarse, a penas veía y se tenía en pie, y era seguro que iba a morir acribillado a balazos. Un día completo, sin duda.

Volvió a disparar ya sin nisiquiera apuntar con precisión, disparaba hacia los progresoldados que cada vez se acercaban más, a una distancia de cincuenta o sesenta metros. Increíblemente antes de que se quedase sin balas consiguió herir a uno de ellos en la rodilla, que se quedo tumbado en la nieve agonizante. Entonces ocurrió todo muy despacio, como a cámara lenta. Uno de los que ya se encontraba más cerca, se paró en seco, sacó su pistola alzando su brazo, apuntando a la cabeza del soldado acorralado mientras esbozaba una sonrisa maliciosa.

Psoeterrorista oyó el disparo, pero no sintió dolor alguno. ¿Habría errado el tiro aquel inútil? Alzó la vista hacia su ejecutor, que permanecía inmóvil con la mirada fija en el infinito. Un hilillo de sangre asomó por la visera de su gorra, deslizándose por su frente. El cadáver cayó muy lentamente, quedando semienterrado en un montículo de nieve. Tras el disparo se oyó otro más y otro cuerpo más cayó, y luego otro, y seguidamente otro más. Un disparó, un cadáver. Sin duda se trataba de un francotirador.

Katzelian... _ susurró Psoeterrorista, sonriendo, antes de desmayarse.

17 de diciembre de 2007

Capítulo nº 18 - Frío, mucho frío...

El soldado Katzelian se limitó a moverse de manera estática para impedir la hipotermia, patología que suele acompañar al incauto que habita en zonas a veintitrés grados centígrados bajo cero. El soldado Katzelian como tantos otros se trataba del tipo de soldado que trabajaba por amor al arte, y si además, esto le permitía promocionar, mataba dos pájaros de un tiro. Tenía por costumbre aceptar las misiones que nadie quería ya por lo desagradables o por difíciles. Y no sólo aceptaba las que le ofrecían si no que además se presentaba voluntario a las que no le correspondían. Katzelian era solo un ejemplo de fallo burocrático del MAZP, esto sumado a que el soldado poseía el don de la prudencia, le impedía destacar entre los miles de soldados del clan.

Aquella noche hacía un frío distinto al habitual en el Pirineo catalán, soplaba una brisa gélida que helaba cualquier atisbo de calor humano. La zona de los Pirineos increíblemente había pertenecido a la fuerza MAZP antes, casi, del cataclismo. El acceso a la cordillera era tan abrupto y complicado que ningún regimiento de la R.P. había conseguido sortearlo, al menos ninguno con vida. Normalmente este destino lo otorgaban como castigo, solían concedérselos a aquellos soldados que tenían por hobby tocarle los huevos a algún oficial. No era el caso de Katzelian, que suplicó a su superior que lo destinara allí para poder curtirse como hombre del MAZP. Al oficial le parecía absurdo sufrir por sufrir pero admiraba el empeño del soldado, así que no tuvo más remedio que satisfacer sus deseos. Por otro lado, sí era el caso del soldado Psoeterrorista, que fue enviado a los Pirineos a cumplir penitencia por una falta que no reveló a su compañero en el mes y medio que llevaban allí atrincherados.

Los dos soldados no se llevaban muy bien entre ellos. El soldado Psoeterrorista se mostraba con actitud displicente ante el intento continuo de Katzelian por agradar, pero las conversaciones siempre terminaban mal. Normalmente éste último, Katzelian, acababa mandando a freír espárragos a su compañero.

_ Esta noche hace un frío especialmente desgarrador... _dejó caer Katzelian.

_ Si tú lo dices... _contestó su compañero sin ganas.

_ Hoy te toca a ti hacer la guardia por radio, no creo que haiga nada mas entretenido que hacer en este maldito lugar.

_ ¿Haiga? ¡Ohh, Dios mío! Pero, ¿quién te enseñó a hablar? Felicidades acabas de patear el diccionario de la extinta Real Academia Española, ¡tarugo!_Corrigió Psoeterrorista sin ningún tipo de tacto.

_ ¿Sabes una cosa? Llevo casi dos meses aquí contigo y siempre me has ocultado el motivo por el que te destinaron a este lugar. Creo que empiezo a sospecharlo: Eres un especialista en tocar los cojones._contraatacó Katzelian, tras lo que se retiró hacia la cabaña a largas zancadas.

Una vez hubo entrado Katzelian en la cabaña, su compañero dio una patada a un pequeño montículo de nieve maldiciendo su metedura de pata. Resopló en aquella helada noche de diciembre, y advirtió como su aliento se convertía en un denso humo que salía, pesado, de su boca. El tiempo volaba, en un par de semanas sería Navidad. Desde el cataclismo de hacía casi 11 años, no recordaba ninguna Navidad agradable o digna de la que acordarse. La mayoría de los hombre del MAZP tuvieron que elegir entre sus familias y el intentar restaurar la paz en nuestra patria. Una vez ingresabas en el clan, tu familia quedaba atrás, era un precio alto a pagar. Pero la cosa funcionaba al igual que una inversión o al menos es lo que todo demócrata trataba de abstraer. De todo este maldito trabajo se esperaba sacar algún rendimiento, un beneficio: la restauración de la libertad democrática, en definitiva.

Psoeterrorista, miró a su alrededor, intentando recobrar algún sentido a su oficio libertario, e intentando equilibrar su impotencia con lo agradable del paisaje. Si no fuera por el frío, lo cierto es que el lugar era francamente hermoso. Un manto blanco cubría el terreno por doquiera que uno posara la mirada. Decenas de abetos clavados con gracia, decoraban el paisaje de montaña como si el mismo Dios se hubiese detenido a pintar aquel lienzo con demostrada lucidez.

De repente algo llamó la atención del soldado del MAZP, algo que creyó vislumbrar entre los árboles interrumpió su paz. No lograba ver bien, pues lo que creía moverse entre lo profundo del bosque, se alejaba de la luz que escupían los enormes focos recogidos en los altos postes que circundaban el pequeño puesto de vigilancia de alta montaña del MAZP. No se lo pensó dos veces se colocó sus gafas de visión nocturna, cargó su pistola semiautomática y bajó por la escarpada yendo de abeto en abeto para cubrirse. Oyó pasos en la nieve unos metros mas adelante. Asomó la cabeza por la derecha del abeto con el que se cubría, y lo que sus ojos vieron lo dejaron aún más helado de lo que ya estaba. No eran menos de treinta, cuarenta o incluso cincuenta progresoldados. Varios de ellos portaban lo que parecía un frigorífico del tamaño de un ataúd. ¿Qué hacían aquí estos progresoldados y qué es eso tan importante que trasportan como para ser escoltado por tantos hombres? Esto se ponía feo por instantes. Psoeterroerista conectó su intercomunicador.

_ Katzelian, Katzelian... Aquí Psoeterrorista... Cambio _tras comunicarse con la voz más baja que puedo entonar, la única respuesta que alcanzó a oír fueron las interferencias y los residuos de eco-frecuencia. Volvió a intentarlo_ Katzelian, aquí Psoeterrorista... ¿Dónde cojones te has metido? Contesta maldita sea...

No había señal. Sigilosamente optó por acercarse más al batallón de giliprogres. Se puso de cuclillas y seguidamente se deslizo como una serpiente por el suelo helado, a los pocos segundos notó como se le helaban el abdomen y los muslos al contacto con la nieve, así que no tardó en temblar de frío. Lo que más temía era un encuentro fortuito con su peor enemiga: la hipotermia. Siguió bajando y se acomodó detrás de un tocón podrido y cubierto por la maleza. El grupo de progresoldados se detuvo en seco tras las órdenes de un oficial. Psoeterrorista creyó reconocerlo.

_Vaya, vaya... Si tenemos al mismísimo Cid rojo en persona. _ susurró en una voz a penas audible._ Tengo que fotografiar esto...
Con mucho cuidado sacó una cámara digital del bolsillo de su chaleco, y dirigió el zoom hacia el Cid Rojo. Las manos le temblaban convulsivamente y era incapaz de hacer una foto decente. Alargó el brazo hasta su pantorrilla y agarró su machete de combate. Lo clavo en el tocón a la altura que creyó conveniente y posó sobre la hoja del cuchillo la cámara. Gracias al punto de apoyo la cámara no volvió a temblarle en las manos. Ahora sí, enfocó bien la imagen de aquel oscuro oficial y lo fotografió varias veces. Después dirigió el aparato hasta la cámara frigorífica e hizo otras tantas más.

Cuando ya estaba por irse oyó un crujido tras su espalda, cuando fue a girar la cabeza. Oyo como alguien le quitaba el seguro a un fusil de asalto.

_ No te muevas maldito facha o te hago un agujero en la cabeza para que respires mejor. _ le dijo un progresoldado sin dejar de apuntarle con su rifle.

_ De acuerdo, no dispares, tranquilo_ al mismo tiempo que hablaba deslizó su mano agarrando el machete que se encotraba clavado en la madera muerta.

_Muy bien levántate, sin sorpresitas o te mato cerdo.

El soldado del MAZP comenzó a girarse hacia el giliprogre y con la velocidad de la centella y la precisión del que teme por su vida, lanzó su puñal al pecho del enemigo. El machete penetró tela y carne como si fuesen mantequilla.. El progresoldado se tambaleó intentando agarrarse el pecho a la vez que intentaba apuntar al hombre del MAZP.

Psoeterrorista esperó que se desplomase sin llegar a abrir fuego, para que no llamase la atención del resto del escuadrón situado unos pocos metros más abajo.

_Vamos cáete cerdo, vamos... _ el progresoldado sacó fuerzas de donde no las había y mientras escupía sangre por la boca, apunto a Psoeterrorista con una sola mano consiguiendo fijar el blanco._ ¡Mierda!_ maldijo a la vez que sacaba rapidamente su pistola para rematar al progresoldado.

El disparó fue certero. Le disparó en plena cabeza, con la mala suerte de que el progre soldado también se cobró su parte. El giliprogre había soltado una ráfaga acertándole de lleno en la pierna derecha. El ruido de los disparos alertó al batallón de progresoldados y en nanosegundos empezaron a oírse gritos de órdenes y pasos que se acercaban hacia la posición de nuestro hombre, que herido ya había echado a correr hacia el puesto de vigía.

11 de noviembre de 2007

Capítulo Décimoséptimo - SG-Fort-1

La incursión de nuestras tropas no podía ser más oportuna. Lo teníamos más que jodido pero una vez más la diosa fortuna partió una lanza en favor de nuestro clan. Si no hubiesen llegado a tiempo, ahora mismo, los que estábamos allí estaríamos pudriéndonos bajo tierra acompañados de nuestros amigos, los gusanos.

Pero para desgracia de la Marmoleja y sus patéticos acólitos el Cerrajero dirigía la que sería la última contra de la batalla, dándoles en la parte anal de las fuerzas giliprogres. Ruby, como era de esperar huyó en un jeep lo más rápido que sus piernas se lo permitían porque si fuese por sus manos mal le hubiese ido teniendo en cuenta que ahora una de ellas estaba mutilada por el certero ataque del cabo MMX Eagle. Muchos de nuestros compañeros incluso tuvieron bien en hacerle burla. Asumiendo que tras cercenarle el dedo, la presidenta, había anulado el 95% de su capacidad sexual.

La muy víbora abandonó a sus hombres, sin ni siquiera dar el toque de retirada, así que dejó a sus tropas allí con la consecuencia segura de su aniquilación total por las renovadas tropas del MAZP. ¿Para qué mentir? Era obvio que sus progresoldados eran cleanex, y no le importaba si morían o no. Pues bien era sabido que la R.P., practicaba la clonación y en un mes eran capaces de crear cientos de estos humanoides. Según las investigaciones que había llevado a cabo del agente especial Asomado, con el sobrenombre de “Operación Veodoble” y luego ampliadas por la brigada Chesk, bajo la supervisión del Coronel Espantapájaros, los clones eran imprimidos como fotocopias basándose en el código genético de dos personajes bien conocidos por el antiguo partido socialista. El contenido genético era combinado con el genoma de Pepiño Blanco y Diego López Garrido. Sin duda un mix explosivo extraído de estos antiguos dovermans del PSOE.

El contraataque fue rápido y eficaz, a penas duró unas horas. Las bajas del enemigo fueron cuantiosas, aproximadamente unos 6300 muertos, y unos 4800 prisioneros que serían encarcelados sin ser ejecutados. Nuestro clan no practicaba la pena de muerte no sólo por principios, sino porque no hacía falta. Los clones eran defectuosos. Entre otros muchos, tenían uno singular: Ninguno de ellos sobrevivía pasados los tres años de vida. De ahí la fría práctica de su presidenta de abandonarlos a su suerte. Aún seguimos desarrollando estudios sobre los clones, sobre su naturaleza y comportamiento.

Tras la batalla los oficiales de más alto rango se reunieron en la casa consistorial de la ciudad de Denia. El Cerrajero fue el primero en hablar.


_ Sobran las felicitaciones señores. Hoy hemos ganado pero ni mucho menos cambia la situación. He creído conveniente reunirles aquí para tratar sin más demora nuestros avances en la investigación secreta sobre la R.P. _ El Cerrajero hizo una pausa para tomar aire y prosiguió. _ Hace unos meses autorice al agente especial Asomado que se infiltrara en la R.P. para investigar sobre la nueva biotecnología progresista, inducida por las sospechas de nuestro agente de que traman un golpe importante. Anteayer perdimos el contacto con Asomado, no sin antes transmitirme una información de la cuál he quedado estupefacto al igual que ustedes cuando se la revele. Tiene que ver con el SG-Fort-1…



_ Oh, Dios mío_ sentenció un turbado presidente de la República guadalmecina.

_ ¿El SG-Fort-1?_ el teniente coronel Legionarius no daba crédito a lo que sus oídos acababan de percibir.



_ Eso es…_ empezó a pronunciar el coronel Zapataplus, siendo interrumpido de nuevo por el Cerrajero.



_ Sí sus señorías. Se trata de José María Aznar…

9 de noviembre de 2007

Capítulo Décimo Sexto - El espíritu de la Resistencia

El general Claudedeu se levantó como pudo y erguido miró, desafiante, a sus sorprendidos enemigos, tras lo que comenzó a enunciar el discurso que años más tarde sería fundamental en la historia de la España.

"No son pocas las veces en las que el débil consigue levantar la cabeza ante su verdugo, no lo son. Cuando los débiles dan la vida entregándose a la causa de la libertad el sol parece tejer su manto de una luz distinta. Sólo unos pocos valientes se enfrentan a la muerte mirándola, displicentes, a los ojos. A unos ojos sin párpados, tintados de feroces llamas que parecen consumir caprichosamente toda alma. Sólo unos pocos valientes, decía, son capaces de arremeter con fuerza hacia tan ruinoso destino.

Y es esa lucha tanto interna como de cara al gentío, lo que marca la diferencia, lo que permite cambiar las tornas con la fuerza de un guiño. Fueron las gentes de nuestro clan, del MAZP, las que desde la hecatombe nacional consiguieron, en minoría, plantar cara al enemigo. Esto costó y cuesta muchas vidas. No somos ángeles pero como hombres de honor defenderemos nuestra patria con la fuerza de nuestros corazones y a golpe de maza. Quizá estemos condenados pero si esto sirve para que algún día nuestros hijos gocen de la libertad que hoy carecemos que así sea, pues aquel que no tiene patria es huérfano de padre y madre, no tiene orígenes y en definitiva no es un hombre. Seríamos muertos penitentes carentes de vida, de historia.

La Resistencia es sólo una masa de hombres que luchan por recuperar la libertad, y no escatimará en verter la sangre del que ose destruir nuestro cometido. No habrá piedad para quienes atenten contra nuestro pueblo, porque somos hijos de España, y como tales, lucharemos hasta la victoria o hasta que la muerte nos lleve.

¡Temblad giliprogres! ¡Temblad os digo!"

21 de septiembre de 2007

CAPÍTULO DÉCIMOQUINTO - La batalla final (v)

Ruby apuntaba a aquel hombre con su pistola. Claudedeu de cuclillas levantó la cabeza, mirándola con sus hinchados y amoratados ojos, sin ningún síntoma de debilidad mental. Se reincorporó como pudo, si tenía que morir no lo haría desde el suelo, se enfrentaría a la misma muerte mirándola directamente a los ojos.

_ Hay que reconocer que tienes cojones... ¿Pero sabes unas cosa? Eso no te salvará, saluda a Franco de mi parte maldito...

Apuntó con su arma a la cabeza de aquel héroe perdido, que vencido de forma ultrajante, no aparentaba tener el más mínimo ápice de miedo. No habría suplicas por su parte. Que la historia lo recordase sería solo cuestión de un único disparo en pleno cráneo.

Ruby a penas tubo que apuntar, era difícil errar un tiro si entre tu arma y la víctima a penas distan medio metro. Deslizó el dedo sobre el gatillo, sonrío antes de disparar y...

Un grito. Un OVNI, en el sentido estricto del término, de pequeño tamaño, sobrevoló la zona donde se situaban ambos líderes y a la velocidad de la centella arrebató el designio homicida de la Marmolejo de aniquilar a aquel hombre.

Gimió y una mueca de dolor pintó el rostro de la fémina progresista, en su mano no quedó rastro ni de la pistola, ni del dedo índice que actuaría de verdugo. Nada, solo sangre sostenía aquella mano mutilada. Ruby cayó al suelo, gritando, al tiempo que sostenía su mano tullida, como si temiera que se pudiese caer lo que quedaba de su guante de carne.

Un águila calva americana aterrizó, gloriosa, a los pies de nuestro presidente, sosteniendo entre unas garras, afiladas como cuchillos, la pistola que segundos antes, habría de darle muerte. En su pico acerado, y pintado de un amarillo solar, agarraba lo que parecía un dedo índice, el ave rapaz giró sobre sí misma y se dirigió hacia la presidenta de la R.P. que la observaba con una mirada desbordante de odio y malicia. La criatura voladora la miró fríamente y engullió el dedo sin contemplación, ante la mirada incrédula de su advesaria.

_ ¡¡¡MATADLES A TODOS!!! _ gritó, una Marmoleja iracunda, en la que se acuciaba uno de los cientos de brotes psicóticos, que le atormentaba día sí y día también,

Tras la orden de aniquilar a los pocos que quedábamos, se oyó una terrible explosión, que se llevó por delante a varios progresoldados, hiriendo a otros tantos. Todos nos giramos, al norte, hacia donde se suponía que habían abierto fuego. La imagen era temerosa.

Cientos de carros de combate, no menos de 10.000 hombres de infantería ligera, y una escuadra de seís helicópteros del MAZP se dirigían hacia nosotros. El presidente acarició el pico del cabo MMX-Eagle y sonrió. Por fin, habían llegado.