Año 2017 de nuestra era.
Tras nefastas acciones políticas de la Izmierda nuestra patria vive inmersa en una guerra civil. Todo lo que antaño fuese digno de amar en nuestra convulsa nación ha quedado reducido a cenizas, dejando paso a un nuevo periodo en nuestra ibérica historia: MAZP MAX

17 de diciembre de 2007

Capítulo nº 18 - Frío, mucho frío...

El soldado Katzelian se limitó a moverse de manera estática para impedir la hipotermia, patología que suele acompañar al incauto que habita en zonas a veintitrés grados centígrados bajo cero. El soldado Katzelian como tantos otros se trataba del tipo de soldado que trabajaba por amor al arte, y si además, esto le permitía promocionar, mataba dos pájaros de un tiro. Tenía por costumbre aceptar las misiones que nadie quería ya por lo desagradables o por difíciles. Y no sólo aceptaba las que le ofrecían si no que además se presentaba voluntario a las que no le correspondían. Katzelian era solo un ejemplo de fallo burocrático del MAZP, esto sumado a que el soldado poseía el don de la prudencia, le impedía destacar entre los miles de soldados del clan.

Aquella noche hacía un frío distinto al habitual en el Pirineo catalán, soplaba una brisa gélida que helaba cualquier atisbo de calor humano. La zona de los Pirineos increíblemente había pertenecido a la fuerza MAZP antes, casi, del cataclismo. El acceso a la cordillera era tan abrupto y complicado que ningún regimiento de la R.P. había conseguido sortearlo, al menos ninguno con vida. Normalmente este destino lo otorgaban como castigo, solían concedérselos a aquellos soldados que tenían por hobby tocarle los huevos a algún oficial. No era el caso de Katzelian, que suplicó a su superior que lo destinara allí para poder curtirse como hombre del MAZP. Al oficial le parecía absurdo sufrir por sufrir pero admiraba el empeño del soldado, así que no tuvo más remedio que satisfacer sus deseos. Por otro lado, sí era el caso del soldado Psoeterrorista, que fue enviado a los Pirineos a cumplir penitencia por una falta que no reveló a su compañero en el mes y medio que llevaban allí atrincherados.

Los dos soldados no se llevaban muy bien entre ellos. El soldado Psoeterrorista se mostraba con actitud displicente ante el intento continuo de Katzelian por agradar, pero las conversaciones siempre terminaban mal. Normalmente éste último, Katzelian, acababa mandando a freír espárragos a su compañero.

_ Esta noche hace un frío especialmente desgarrador... _dejó caer Katzelian.

_ Si tú lo dices... _contestó su compañero sin ganas.

_ Hoy te toca a ti hacer la guardia por radio, no creo que haiga nada mas entretenido que hacer en este maldito lugar.

_ ¿Haiga? ¡Ohh, Dios mío! Pero, ¿quién te enseñó a hablar? Felicidades acabas de patear el diccionario de la extinta Real Academia Española, ¡tarugo!_Corrigió Psoeterrorista sin ningún tipo de tacto.

_ ¿Sabes una cosa? Llevo casi dos meses aquí contigo y siempre me has ocultado el motivo por el que te destinaron a este lugar. Creo que empiezo a sospecharlo: Eres un especialista en tocar los cojones._contraatacó Katzelian, tras lo que se retiró hacia la cabaña a largas zancadas.

Una vez hubo entrado Katzelian en la cabaña, su compañero dio una patada a un pequeño montículo de nieve maldiciendo su metedura de pata. Resopló en aquella helada noche de diciembre, y advirtió como su aliento se convertía en un denso humo que salía, pesado, de su boca. El tiempo volaba, en un par de semanas sería Navidad. Desde el cataclismo de hacía casi 11 años, no recordaba ninguna Navidad agradable o digna de la que acordarse. La mayoría de los hombre del MAZP tuvieron que elegir entre sus familias y el intentar restaurar la paz en nuestra patria. Una vez ingresabas en el clan, tu familia quedaba atrás, era un precio alto a pagar. Pero la cosa funcionaba al igual que una inversión o al menos es lo que todo demócrata trataba de abstraer. De todo este maldito trabajo se esperaba sacar algún rendimiento, un beneficio: la restauración de la libertad democrática, en definitiva.

Psoeterrorista, miró a su alrededor, intentando recobrar algún sentido a su oficio libertario, e intentando equilibrar su impotencia con lo agradable del paisaje. Si no fuera por el frío, lo cierto es que el lugar era francamente hermoso. Un manto blanco cubría el terreno por doquiera que uno posara la mirada. Decenas de abetos clavados con gracia, decoraban el paisaje de montaña como si el mismo Dios se hubiese detenido a pintar aquel lienzo con demostrada lucidez.

De repente algo llamó la atención del soldado del MAZP, algo que creyó vislumbrar entre los árboles interrumpió su paz. No lograba ver bien, pues lo que creía moverse entre lo profundo del bosque, se alejaba de la luz que escupían los enormes focos recogidos en los altos postes que circundaban el pequeño puesto de vigilancia de alta montaña del MAZP. No se lo pensó dos veces se colocó sus gafas de visión nocturna, cargó su pistola semiautomática y bajó por la escarpada yendo de abeto en abeto para cubrirse. Oyó pasos en la nieve unos metros mas adelante. Asomó la cabeza por la derecha del abeto con el que se cubría, y lo que sus ojos vieron lo dejaron aún más helado de lo que ya estaba. No eran menos de treinta, cuarenta o incluso cincuenta progresoldados. Varios de ellos portaban lo que parecía un frigorífico del tamaño de un ataúd. ¿Qué hacían aquí estos progresoldados y qué es eso tan importante que trasportan como para ser escoltado por tantos hombres? Esto se ponía feo por instantes. Psoeterroerista conectó su intercomunicador.

_ Katzelian, Katzelian... Aquí Psoeterrorista... Cambio _tras comunicarse con la voz más baja que puedo entonar, la única respuesta que alcanzó a oír fueron las interferencias y los residuos de eco-frecuencia. Volvió a intentarlo_ Katzelian, aquí Psoeterrorista... ¿Dónde cojones te has metido? Contesta maldita sea...

No había señal. Sigilosamente optó por acercarse más al batallón de giliprogres. Se puso de cuclillas y seguidamente se deslizo como una serpiente por el suelo helado, a los pocos segundos notó como se le helaban el abdomen y los muslos al contacto con la nieve, así que no tardó en temblar de frío. Lo que más temía era un encuentro fortuito con su peor enemiga: la hipotermia. Siguió bajando y se acomodó detrás de un tocón podrido y cubierto por la maleza. El grupo de progresoldados se detuvo en seco tras las órdenes de un oficial. Psoeterrorista creyó reconocerlo.

_Vaya, vaya... Si tenemos al mismísimo Cid rojo en persona. _ susurró en una voz a penas audible._ Tengo que fotografiar esto...
Con mucho cuidado sacó una cámara digital del bolsillo de su chaleco, y dirigió el zoom hacia el Cid Rojo. Las manos le temblaban convulsivamente y era incapaz de hacer una foto decente. Alargó el brazo hasta su pantorrilla y agarró su machete de combate. Lo clavo en el tocón a la altura que creyó conveniente y posó sobre la hoja del cuchillo la cámara. Gracias al punto de apoyo la cámara no volvió a temblarle en las manos. Ahora sí, enfocó bien la imagen de aquel oscuro oficial y lo fotografió varias veces. Después dirigió el aparato hasta la cámara frigorífica e hizo otras tantas más.

Cuando ya estaba por irse oyó un crujido tras su espalda, cuando fue a girar la cabeza. Oyo como alguien le quitaba el seguro a un fusil de asalto.

_ No te muevas maldito facha o te hago un agujero en la cabeza para que respires mejor. _ le dijo un progresoldado sin dejar de apuntarle con su rifle.

_ De acuerdo, no dispares, tranquilo_ al mismo tiempo que hablaba deslizó su mano agarrando el machete que se encotraba clavado en la madera muerta.

_Muy bien levántate, sin sorpresitas o te mato cerdo.

El soldado del MAZP comenzó a girarse hacia el giliprogre y con la velocidad de la centella y la precisión del que teme por su vida, lanzó su puñal al pecho del enemigo. El machete penetró tela y carne como si fuesen mantequilla.. El progresoldado se tambaleó intentando agarrarse el pecho a la vez que intentaba apuntar al hombre del MAZP.

Psoeterrorista esperó que se desplomase sin llegar a abrir fuego, para que no llamase la atención del resto del escuadrón situado unos pocos metros más abajo.

_Vamos cáete cerdo, vamos... _ el progresoldado sacó fuerzas de donde no las había y mientras escupía sangre por la boca, apunto a Psoeterrorista con una sola mano consiguiendo fijar el blanco._ ¡Mierda!_ maldijo a la vez que sacaba rapidamente su pistola para rematar al progresoldado.

El disparó fue certero. Le disparó en plena cabeza, con la mala suerte de que el progre soldado también se cobró su parte. El giliprogre había soltado una ráfaga acertándole de lleno en la pierna derecha. El ruido de los disparos alertó al batallón de progresoldados y en nanosegundos empezaron a oírse gritos de órdenes y pasos que se acercaban hacia la posición de nuestro hombre, que herido ya había echado a correr hacia el puesto de vigía.

3 comentarios:

katzelian dijo...

Me has clavado Romeo, jeje

PSOE terrorista dijo...

¡PERO QUÉ CABRÓN ERES! Me despisto un momento y me mandas al Pirineo catalán.
Menos mal que sólo te he corregido, te llego a llamar gilipollas y me mandas a dar gusto a Ruby...
Esto... lo de cabrón era una broma, que no hace falta que tomes lo que he dicho como idea.
Y anda que empiezo bien, acabo de aparecer y ya estoy herido y a punto de palmar.
Aunque realmente el que me da pena es Katzelian, dos meses conmigo es mucho tiempo. Lo siento.
Saludos, y a seguir así.

Capitán Romeo dijo...

#KATZELIAN: Obviamente este capítulo está inconcluso, ahora te toca dar caña a tí. Lo siento mis labios están sellados, tendrás que esperar a leerlo...

#PSOETERRORISTA: jeje sabía que produciría este efecto en tí. Espero no haberte decepcionado, pero ya sabes que si te pasas lo de pertenecer al harem de Ruby no es del todo perverso e imposible, jeje Desde que perdió su dedo corazón me apuesto mi rango de oficial a que te daría hasta una propina... jejej

Hasta la vuelta compañeros.

FELICES FIESTAS A TODOS.