Año 2017 de nuestra era.
Tras nefastas acciones políticas de la Izmierda nuestra patria vive inmersa en una guerra civil. Todo lo que antaño fuese digno de amar en nuestra convulsa nación ha quedado reducido a cenizas, dejando paso a un nuevo periodo en nuestra ibérica historia: MAZP MAX
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14 de abril de 2007

CAPÍTULO CUARTO. Sudor y sangre.

Cuartel General de la R.P. (antigua Cataluña)

_ ¡Habla cerdo!

Un tipo ataviado de rojo volvió a golpear al prisionero que desfallecía por momentos. Chorreando de sangre y sudor, aun tuvo la fuerza de erguirse y enfrentarse al gigante de la R.P. Abrió los ojos hinchados a causa de los golpes recibidos y se apoyó en la pared como buenamente le permitían sus fuerzas.

_ El único cerdo que existió y que ahora es pasto de los gusanos por culpa de la incompetencia de su segundo, es aquel al que abrazasteis como borregos y que nos llevo a esta guerra, maldita bola de sebo...

_ Sargento Hartosdezporky, dígame una cosa. ¿Dónde están sus amigos? Yo si estuviera en su lugar me estaría cagando en los pantalones...

_ Tú si estuvieses en mi lugar estarías sollozando como el marica que eres...

El golpe que le propinó el enorme gorila estampó al sargento del MAZP contra la pared, dejándole inconsciente. El Cid Rojo, así llamaban a aquel torturador, encargado de hacer el trabajo sucio en la R.P., sentía un placer casi orgásmico. Pocos habían soportado esas famosas torturas y habían vivido lo suficiente para contarlo, por lo que eran conocidas y temidas en nuestras filas, pero el Cid Rojo le reconocía cierto mérito a aquel hombre. Muchos otros harían horas que hubiesen perecido.

_ ¡Llama a la Señora! _ ordenó a unos de los soldados que observaban la tortura, que más por miedo que por obediencia, salió escopetado de la sala_ Y llevaros a semejante despojo fascista...

Llegados a este punto, en el que el preso no quería "colaborar", ella sabría como doblegarlo. Si por algo había destacado ella era por haber persuadido a las gentes durante su todavía joven vida. Hermosa, desde luego, pero de igual modo venenosa como la cicuta. Así era ella, ahora dirigía la R.P. a su antojo, como siempre había ambicionado, desde que leyera excitada las enseñanzas del nefasto Pepiño. Así era la señorita Ruby Marmolejo.

¿Qué será ahora de nuestro querido compañero? ¿Cómo podrá escapar de las garras de la R.P. con vida?

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